Me parece aceptable que por mis dimensiones me sea incómodo viajar en el transporte público (mido
1,90). Acepto chocarme la cabeza contra el pasamanos, acepto que mis rodillas queden apretadas contra el asiento de adelante, pero… que no entren mis pies ya me parece demasiado. No es que tenga un pie chico tampoco, calzo 46, lo se, pero tampoco es algo de otro planeta. En fin, esto era solo para hacer catarsis y contarles lo mal que viajo a veces.

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Escrito por Ezequiel
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